martes, 14 de octubre de 2014

LOS ROBOTS AMENAZAN SU EMPLEO

Se llama Baxter, trabaja en una empresa de control de calidad de bebidas de consumo y en sus ratos libres juega sin descanso al cuatro en raya, para mejorar sus habilidades mentales. Su proceso de formación es constante, su potencial de conflictividad laboral ceroy, la mayor ventaja para su empresa, no cobra ningún sueldo ni cotiza a la seguridad social. Porque es un robot.
Un estudio del banco ING-DiBa, con sede en Fráncfort, predice que en solo dos décadas los robots se habrán hecho con 18 millones de empleos en Alemania, aproximadamente la mitad del total. Los enormes avances de la robótica permitirán en la industria que hasta el 59% de los actuales puestos de trabajo sean reemplazados por robots mucho más productivos y rentables que los humanos. Pero no solamente en la industria. Todos aquellos trabajos relacionados con la burocracia, las ventas, el montaje, la instalación y el manejo de máquinas, así como las reparaciones, los trabajos nocturnos y los que menos cualificación precisan, son potencialmente eliminables.
Al otro lado del charco sucede lo mismo. Un estudio realizado en el 2013 por Carl B. Frey y Michael A. Osborne, de la Universidad de Oxford, concluyó que el 47% de los empleos en Estados Unidos podrían ser ocupados por robots en los próximos 10 años. Por no hablar de China, donde esta visión de futuro es ya una realidad. Desde 2013, el gigante asiático es el primer mercado mundial de robots industriales y el triángulo que forman las ciudades de Dongguan, Foshan y Cantón, en el sur, es un referente industrial y tecnológico para todo el planeta. Las empresas chinas compraron 34.000 robots en 2013 y la cifra subió en 2014 hasta las 56.000 unidades.
Incluso el sector servicios será invadido. El hotel japonés Henn-na abrirá su primer hotel con personal de robots este verano y el hospital de la Universidad de California, San Francisco, tiene ya entre su personal 25 robots Aethon como asistentes de quirófano y enfermería. Carsten Brezeski, coautor del estudio de ING-DiBa, considera que ese «ascenso» es en realidad una «transición que ya ha comenzado». Otra de las coautoras, Inga Burk, advierte que ese desarrollo no va a ser fácil de sobrellevar, especialmente para los trabajadores menos cualificados.
Pero a los expertos no parece preocuparles el hecho de que nuestros empleos desaparezcan, dan por sentado que los humanos realizaremos otro tipo de tareas. Solamente nos instan a prepararnos mejor y a contar con ello. Si nuestro trabajo se realiza delante de una pantalla, por ejemplo, comencemos a despedirnos de él. Donde realmente ven una amenaza es en los sistemas debienestar social.
Tobias Kaiser, periodista del área de economía del diario germanoDie Welt, asegura al hilo del informe que «el impacto tecnológico de los cambios» que supone la robotización de la mano de obra es dramático porque constituye «una bomba social», puesto que los nuevos empleados robóticos no contribuirán al sistema sanitario ni al sistema de pensiones, lo que amenaza con convertirlos a ambos en más insostenibles de lo que ya eran a la luz de la pirámide demográfica.
En España, el parque de robots industriales ronda según este estudio las 30.000 unidades y nos posiciona como octava potencia mundial. Casi 19.000 trabajan en el sector automovilístico. Ocupamos además el quinto lugar en densidad de robots por cada 10.000 empleados y en los próximos tres años las inversiones rondarán los 2.500 millones de euros en nuestro país. La clave parece residir en que a pesar de ser el cuarto país europeo en consumo, un mercado que factura solo en robots más de 4.000 millones de dólares al año, 15.000 millones si incluimos el software y la ingeniería, España apenas los fabrica. Los robots born in Spain solo facturan unos 400 millones al año. Quizá estemos a tiempo